-Supongo que es un adiós.
-No queramos reconocerlo.
-Pero lo es. Iremos perdiendo el contacto paulatinamente. Y lo que vivimos fue demasiado importante para mí como para arruinarlo con una falsa idea de amistad. Somos más que eso, aunque no sepamos exactamente qué. Y sé que tú también lo piensas.
-Lo hago, pero...
-Ahora soy yo el que no quiere que hables.
- El que calla otorga. Y yo tengo cosas que decir.
- Y yo sé lo que dirás. Por eso te pido, te ruego, te suplico... que no lo hagas. Regálame eso.
- No vas a cambiar de idea, ¿no?
- En absoluto. Ya me conoces, soy un idealista; también un romántico. Y, por extensión, más tozudo que una mula.
-De acuerdo, pero al igual que yo he callado, tú tienes que hacerme un favor.
-Me parece justo.
-Coge esto.
-¿Qué es?
-Solamente podrás abrirlo cuando me extrañes.
-Ya lo hago.
-Entonces, cuando estés dispuesto a cambiar de idea.
-No puedo, lo sabes. Acabaría conmigo.
- ...
-Supongo que no hay nada más que decir.
- No, supongo que no.
-Cuídate mucho.
-Tú también.
"Las palabras se las lleva el viento, y las lágrimas, con el tiempo, se secan. Pero las cicatrices...son para toda la vida."
19.10.11
Butterfly
-He hecho lo que he hecho, y de la forma en que lo he hecho porque yo soy así, y no voy a cambiar esto.
-No tenía futuro, lo sabes.
-Lo sé, pero aún así me arriesgué. No es culpa de nadie; si acaso, de mi idealismo casi psicótico.
-No es psicótico. Es romántico. Idealismo romántico, y me encanta.
-Pero aún así, no...
-No, aún así...
-No tenía futuro, lo sabes.
-Lo sé, pero aún así me arriesgué. No es culpa de nadie; si acaso, de mi idealismo casi psicótico.
-No es psicótico. Es romántico. Idealismo romántico, y me encanta.
-Pero aún así, no...
-No, aún así...
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