15.1.12

Todas iguales.

Abrió la puerta lentamente, esperando no hacer ruido. No lo consiguió. Demostrando una capacidad auditiva que le hizo plantearse si de verdad era humana, apareció ante él. "¿De dónde vienes?¿Por qué no contestas a mis llamadas?¿Se puede saber que es ese perfume que llevas?" Un aluvión de preguntas y acusaciones cayó inconstantemente sobre él durante los siguientes 10 minutos. Hasta que llegó un momento que ya no fue capaz de aguantar...

-¡Mamá! Ya está bien, tranquilízate. Mañana te lo contaré todo, ahora me voy a la cama que me duele muchísimo la cabeza.

Sin esperar respuesta, amagó hacia ella, llevó a cabo una finta digna de un jugador de la NBA, y se coló rápidamente en su cuarto, donde se encerró con llave. Sin embargo, la mosca cojonera de su madre seguía berreando al otro lado de la puerta, incansable. Ahora comprendía a su padre, y lo alababa por la paciencia que debía tener.


"Mujeres", pensó.

12.1.12

¿Quién dijo que las segundas partes no eran buenas?

-Al final parece que cambiaste de idea.

-Era una tentación demasiado grande. ¿Al final abriste el sobre que te di?

-No.

-Eso significa...

-Eso significa que tenía la esperanza de que cambiaras de parecer. Cosa que hiciste.

-Pero podría no haberlo hecho. Podría haberme quedado. Podría haber conocido a alguien.

-Todo eso es verdad. Pero no pasó, ¿no?

-Ciertamente.

-Entonces cabe la remota posibilidad de que esta locura salga adelante.

-Eso creo. ¿Tú tienes fe en esto?

-La tengo. ¿Y tú?

-Tanta, que casi puedes verla.

-Eso es el reflejo del sol, memo cara de nemo.

-Y sigues llamándome así. Ahora es cuando yo saco mi vena poética y te respondo que esto es como el Sol: porque nos mantiene vivos por dentro, y brilla tanto que ciega a los demás. Por eso no pueden ver lo que nosotros vemos.

-Qué bien te ha quedado, ¿eh?

-No finjas. Sabes que te estás derritiendo por dentro.

-Sí, por culpa de la estrella.

-Touché.