28.8.10

Preludio al desastre.

El aroma de la cena recién hecha se escapaba por la ventana abierta de la cocina, hasta llegar al sombrío Arzhonist. Rostbeef con salsa de champiñones y papas panaderas. El estómago del encapuchado rugía, clamando por una ración de semejante manjar. Sin embargo, ahora estaba en mitad de su caza; ya habría tiempo para cenar.

Esperó a que la mujer saliera de la habitación, y salvando de un salto la escasa altura a la que estaba situada la ventana, entró. Una vez dentro, las vías de acción que se le presentaban eran varias: podía encender el gas y hacer saltar la casa por los aires, pero sería muy llamativo. También podía sorprender a la pareja en mitad de la cena, y amenazarles, pero siendo el hombre un ex-policía podía tener algún arma escondida.

Echándole un vistazo a la cocina, se percató de que había un postre preparado, y tras meditarlo unos segundos, resolvió el sorprender a la mujer en la cocina, aturdirla, y luego iría a por el marido.

Se escondió en una despensa situada al lado de la entrada; allí sería imposible que lo descubrieran. Ahora sólo tenía esperar que Lorenzo y Zafira terminasen su última cena.

1 comentarios:

Rob Helsen dijo...

Emocionante y muy bien narrado: decisión, acción, reacción.
Me gusta tu estilo.

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