La lucha me reclama,
el enemigo me espera allá,
en el frente de batalla.
Personas miran de maneras indiferentes,
acostumbrados están a la muerte,
¿ que podemos obtener de esta gente?
Abandono las trincheras, un infierno reina allí afuera.
No sólo luchan hombres,
también niños inocentes son partícipes de este apocalíptico paisaje.
Ignoro su número,
sólo uno es mi objetivo;
arrasar con el enemigo.
Desconozco la razón para luchar,
no pagan para pensar,
sólo pagan por actúar.
Babylon contempla,
como unos luchan por dinero y otros por supervivencia.
Sangre caliente,
brotando a borbotones,
es derramada sobre mis pantalones.
Gritos ensordecen mis oídos, por momentos aumentan los caídos.
Mientras cuido que ninguna bala reviente mi cabeza,
reflexiono si de verdad todo esto merecerá la pena.
Nuevamente, le quito importancia,
hago lo necesario para aumentar mis ganancias.
Tras unas horas, la batalla ha terminado.
El sudor cubre mi rostro,
pienso si realmente hemos ganado,
viendo a los cadáveres a mi lado amontonados;
sin embargo, estas ideas se esfuman de mi mente
cuando el salario me es entregado.
Las preocupaciones se han esfumado,
una vez más la gloriosa América ha triunfado.

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