Fresco, sin prisa,
suave brisa que mi esencia acaricia.
Tornada en tempestad con tu tormento
arranca todo mal, de raíz,
al momento.
Sueles ser mi escondite, etéreo elixir,
que se cuela entre las brechas del cielo;
cielo azul añil.
Donde me siento a salvo,
no hay maldad,
donde me siento vivo,
no hay penuria,
no hay rencor, ni gloria.
Solo queda en cueros
el dulce recuerdo de nuestras almas desnudas.
25.4.11
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