-Al final parece que cambiaste de idea.
-Era una tentación demasiado grande. ¿Al final abriste el sobre que te di?
-No.
-Eso significa...
-Eso significa que tenía la esperanza de que cambiaras de parecer. Cosa que hiciste.
-Pero podría no haberlo hecho. Podría haberme quedado. Podría haber conocido a alguien.
-Todo eso es verdad. Pero no pasó, ¿no?
-Ciertamente.
-Entonces cabe la remota posibilidad de que esta locura salga adelante.
-Eso creo. ¿Tú tienes fe en esto?
-La tengo. ¿Y tú?
-Tanta, que casi puedes verla.
-Eso es el reflejo del sol, memo cara de nemo.
-Y sigues llamándome así. Ahora es cuando yo saco mi vena poética y te respondo que esto es como el Sol: porque nos mantiene vivos por dentro, y brilla tanto que ciega a los demás. Por eso no pueden ver lo que nosotros vemos.
-Qué bien te ha quedado, ¿eh?
-No finjas. Sabes que te estás derritiendo por dentro.
-Sí, por culpa de la estrella.
-Touché.
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