Abrió la puerta lentamente, esperando no hacer ruido. No lo consiguió. Demostrando una capacidad auditiva que le hizo plantearse si de verdad era humana, apareció ante él. "¿De dónde vienes?¿Por qué no contestas a mis llamadas?¿Se puede saber que es ese perfume que llevas?" Un aluvión de preguntas y acusaciones cayó inconstantemente sobre él durante los siguientes 10 minutos. Hasta que llegó un momento que ya no fue capaz de aguantar...
-¡Mamá! Ya está bien, tranquilízate. Mañana te lo contaré todo, ahora me voy a la cama que me duele muchísimo la cabeza.
Sin esperar respuesta, amagó hacia ella, llevó a cabo una finta digna de un jugador de la NBA, y se coló rápidamente en su cuarto, donde se encerró con llave. Sin embargo, la mosca cojonera de su madre seguía berreando al otro lado de la puerta, incansable. Ahora comprendía a su padre, y lo alababa por la paciencia que debía tener.
"Mujeres", pensó.
15.1.12
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
Estoy deseando que vuelvas a escribir =)
Una pregunta... ¿Te gustan las grageas de colores? :P
Publicar un comentario