-No sé- murmuró Mona compungida. Sus ojos apuntaban hacia el
ventanal del salón, buscando a alguien que no llegaría. Fui a la habitación a
recoger los últimos 8 años de mi vida. Mientras hacia las maletas, me pareció
sentir sus ojos verdes clavados en mi espalda en todo momento, pero no me volví
para comprobarlo. Regresé al salón y allí seguía ella, sin apartar la vista de la
ventana. Aún soñaba con que me detendría antes de que me marchara, que me
perdonaría. Verla en ese estado no hizo sino abrirme los ojos a la realidad. Ella ya había
volado muy lejos, y pronto, yo lo haría también.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario